España, el camino hacia la europeización del ciclismo urbano
El problema de nuestro país es el descontrol institucional que existe. Al contrario que en el resto de Europa, no existe un plan estatal que regule o promueva el uso de la bicicleta. De hecho, las competencias se superponen y reparten entre cino ministerios distintos: Fomento; Educación, política social y deporte; Industria,turismo y comercio; Medio ambiente y medio rural y marino; y Sanidad y consumo.
Depende de cada gobierno autonómico la legislación, promoción y regulación del uso de la bicicleta. Así existen ciudades como Sevilla, San Sebastián, Valencia o Barcelona, que apuestan por una europeización ciclista, frente a otras como Madrid, cuya realidad, hoy en día, es ajena a las necesidades del ciclista urbano.
Las ciudades ciclistas Las medidas tomadas por la ciudad de Sevilla son un ejemplo de hacia dónde deberían ir las ciudades españolas. 76 kilómetros de carril bici, campañas de fomento de uso de la bicicleta, educación vial ciclista en los colegios e interconexión entre bicicletas y transporte público, unidos al servicio de bicicletas público Sevici, hacen que los 50.000 usuarios de la capital hispalense vean en ella una ciudad amigable para con los ciclistas. En la actualidad, el servicio público cuenta con unas 3.000 bicicletas que, se pretende, sean 6.000 en 2010.
Valencia ha tomado medidas similares. Acaba de poner en marcha su servicio de alquiler público de bicicletas, y se espera que a finales de año la ciudad cuente con 126 kilómetros de carril bici. Además cuenta con las denominadas ciclo-calles, que soportan la circulación de coches y bicis, pero priorizando a estas últimas. La circulación por la acera y el aparcamiento libre está prohibido, lo cual ha hecho que el ayuntamiento haya habilitado más de 3.000 plazas para aparcar.
El bidegorri donostiarra es el carril bici con mayor proporción de metros por habitante de toda la geografía española (136,2). Sus 25 kilómetros hacen de San Sebastián una de las ciudades más acogedoras para los ciclistas, y se propone una evolución que acabe en la total adaptación de todas sus calles para el uso de la bicicleta. Además, cuenta con el servicio público d-Bizi que, de momento, cuenta con cinco estaciones con 125 puntos de estacionamiento.
En lo que a la intermodalidad nacional se refiere, los trenes de largo recorrido no permiten el transporte de bicicletas desde que no existe la posibilidad de facturar equipaje. Aunque hay algunos casos en los que sí. Por ejemplo, si disponemos de un coche litera, existen normativas, dependiendo de la empresa, que permiten llevar la bicicleta embalada. Los trenes regionales y de Cercanías, por su parte, sí que permiten cargarla en el propio tren, aunque, en algunos casos, restringiendo el número máximo de bicletas que pueden ir en cada vagón.
Barcelona y Madrid, las dos caras de la moneda Barcelona ha experimentado una transformación que la ha convertido en la 'Amsterdam del sur de Europa'. Fue la primera ciudad española en permitir el transporte de bicicletas en el metro y su servicio de bicicleta pública, Bicing, es el que más y mejor se ha desarrollado. Con más de 400 estaciones y 6.000 bicicletas, desde su implantación en el año 2007 el servicio ha llegado a los 191.000 usuarios. En junio (mes punta del año) se superó el millón de utilizaciones.
A Madrid, por su parte, le queda mucho camino por recorrer. Desde el Ayuntamiento se plantea la posibilidad de implantar en un futuro un servicio público de bicicletas, el problema es que al carril bici le falta todavía mucho desarrollo. Existen 151 kilómetros de vías ciclistas que se reparten entre el Anillo Verde (circunvalación paralela a la M-40), la cuña de O'Donnell y el carril de la carretera de la Dehesa de la Villa. De momento esto es insuficiente, pero se están tomando medidas. Desde 2007 se han construido aparcamientos para bicicletas en casi todos los distritos de la ciudad, y el plan del ayuntamiento es darle la vuelta a la ciudad, de tal manera que contenga hasta 575 kilómetros de carril bici en 2016.
El transporte en Metro, y esto es visto por los organismos públicos como una cualidad, está permitido sólo los fines de semana y festivos de 6 de la mañana a 4 de la tarde. Mientras, el autobús, tanto en Madrid como en casi todas las ciudades, es jauja. Es decir, el hecho de que te permitan cargar la bicicleta depende de dónde te montes, de la compañía o de cómo hayas mirado al conductor. Con un camino más orientado hacia la intermodalidad podemos hacer que nuestras ciudades sean menos contaminantes, menos ruidosas, más sanas y, sobre todo, más felices.
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nº 1 escrito por: Anónimo el 18/08/2011 18:06