Por Doris Obemair
Hace más de 30 años el ingeniero británico Andrew Ritchie convirtió su dormitorio en un laboratorio viviente. Frente a la panorámica de la capilla Brompton, al oeste de Londres, empezó a diseñar y construir la primera Brompton, una bicicleta plegable que ha revolucionado un sector bastante estancado al constituirse como la primera bicicleta realmente portátil y plegable, ligera y divertida de usar. Esta primavera fuimos a Londres para hablar con los responsables de esta historia de éxito de la industria británica, y allí nos encontramos con una compañía cuya filosofía está basada en el firme convencimiento de que la innovación tiene lugar cuando uno está obsesionado con la calidad.
Seguir Leyendo esta Noticia...